El Hotel Caravaggio constituye un punto de salida ideal no sólo para visitar las principales bellezas histórico-artísticas de Nápoles, sino también para descubrir aquellas otras presentes en sus alrededores gracias a su proximidad a otras importantes y famosas localidades.
Pompeya, Herculano y Sorrento están muy bien comunicadas por tren desde la estación de la red metropolitana “Circumvesuviana” de Plaza Garibaldi, a tan sólo 500 m de distancia del hotel. Para quienes deseen desplazarse en coche, las autopistas y la variante se encuentran poco más distantes.
El muelle o Puerto Beverello, desde el que es posible embarcarse con destino a Ischia, Capri, Procida y las otras perlas del Golfo de Nápoles, se halla escasamente a 700 m. Desde dicho puerto, parten igualmente embarcaciones con destino a las famosas metas de la Costa Amalfitana, de Salerno o del Litoral Flégreo.
El casco antiguo de Nápoles es la demostración más fiel de su historia milenaria, dando fe de la continua sucesión de civilizaciones y culturas que han pasado por la ciudad.
Las distintas épocas históricas de la vida de la capital conviven armoniosamente en agradables mosaicos de diversos estilos, sin llegar a resultar manifiestamente contrapuestos entre sí. Es, al mismo tiempo, sorprendente y fascinante descubrir que los antiguos períodos de la historia de la ciudad se reflejan, aún hoy día, en el aspecto y el tejido urbanos de la moderna metrópolis. Pueden admirarse aún los antiguos vestigios de la época grecorromana en obras de época medieval y renacentista, apreciándose el influjo y la presencia de estas últimas en monumentos y construcciones de época aún más reciente, como si hubiese estado todo concebido de antemano.